El Diablo maldijo mi alma en el mismo momento de mi nacimiento. Siempre lo supe, siempre ignoré el motivo. No soy un instrumento de Dios, no sirvo a nadie, sólo rindo pleitesía a mis principios, basados en la justicia y la nobleza. Mi existencia, desde niño, siempre estuvo influenciada por la sombra oscura, intentando derrumbarme, aniquilar mi ánimo. En múltiples ocasiones así lo hizo, lo consiguió, pero sólo le sirvió de preludio para verme renacer de mis cenizas cual ave fénix, pero más fuerte, porque alguien que no tiene nada que perder sólo puede ganar, porque admito la derrota pero jamás el fracaso, porque justo al límite, cuando parece que no hay más salida que resignarse y asumir lo inevitable, entonces una chispa en lo más profundo de mi ser detona una rabia incontenible que lucha no para ganar, sólo lo hace porque se niega a rendirse, porque mi ansia de pelea es lo único que no pueden sacarme. Sólo cuando estás al borde del fin puedes renacer más fuerte.Escribo estas palabras cuando el agotamiento más extremo asola mi cuerpo y sobre todo mi mente. Llevo muchas horas despierto, y apenas dormí la última vez que lo hice, a eso hay que unir un cansancio arrastrado durante largo tiempo. Pero el decaimiento no puede hacer callar mi alma, y ésta habla a través de la palabra escrita; cuando quiero escuchar a mi alma dejo que mis dedos conformen palabras. En el momento de quizá lucha más fiera de toda mi vida, cuando apenas me tengo en pie, siento que jamás he sido tan fuerte, la sonrisa de satisfacción está perenne en mi boca. Cuando todo va peor que mal, me siento más orgulloso de mi mismo, que en toda mi desgraciada existencia que no se si puede ser calificada de vida, porque no sólo no aflojo, sino que ni siquiera concibo la rendición.Siempre que supero una prueba, otra mayor aparece, cuando pienso que una fue la peor, sólo es para darme cuenta de que otra mayor viene. En esta vida sufrí el abandono de Dios, la traición de los que creí ser los míos y demostraron con vergüenza ser unos miserables, una salud mermada por problemas que fui superando pero que han disminuido mi calidad de vida; los años han pasado, se los ha llevado la lucha. Ahora me persiguen los justos, aunque injustamente; era lo que faltaba ya, pero se que ganaré, siempre lo hago, sólo tengo que recordarlo. Pero si no le debo nada a Dios, el mal absoluto jamás me tendrá de su lado, si quiere que odie a Dios, pierde el tiempo, ya hace mucho que así es, pero jamás abrazaré al mal absoluto, y no sólo eso, además siempre lo combatiré. Porque mis principios al igual que mi fuerza de voluntad para la lucha, ya que en ella éstos residen, y por ellos mi voluntad pelea, nada ni nadie me los puede sacar.Aquí estoy, prácticamente acabado, casi nada que perder me queda, por eso sólo puedo ganar, aunque en realidad no me importa, ni siquiera morir, quizá ya esté muerto; sólo me importa no rendirme nunca, y ver como lo consigo llena mi alma de satisfacción. Sin fuerzas para nada, mi voluntad, mi furia animal me mueve. Desgraciadamente, al igual que una estrella que brilla en el firmamento con el doble de intensidad se consume, muere, en la mitad de tiempo, yo he brillado con demasiada intensidad, tanta que la sombra maligna no tiene cabida. Quizá sea eso lo que persigue, o lo único que sabe es capaz de conseguir, obligarme a brillar tanto que me consuma cuanto antes. Una estrella cuando más brilla es justo antes de morir. Yo se que todavía no me ha llegado ese momento, porque puedo brillar con mucha más fuerza, así que significa que aún no toca desaparecer.El Diablo maldijo mi alma, éste me obliga a brillar intensamente consumiéndome deprisa, pero jamás ganará y mucho menos me doblegará. Lucharé hasta el mismo momento de mi muerte, consumirme, matarme, no es vencerme. El negro es mi color, mi bandera, el color del amargo pasado que he sufrido y el incierto destino que me aguarda amenazante, pero también la prueba de mi valor y mi fuerza; lo visto con orgullo, desafiante.No puedo ni con el alma, estoy casi acabado, todo va fatal, pero jamás me he sentido tan orgulloso de mi mismo, y creo que nunca la sonrisa estuvo tanto tiempo seguido presente en mi boca. No le debo nada a Dios, tolo lo que tengo, quizá nada salvo mi furia y principios, lo conseguí por mi mismo. Pero el mal absoluto ya puede apartarse cuando me vea acercarme, porque le pasaré por encima. Y si esto fuera lo último que escriba en mi amarga existencia, que así sea.jueves, julio 31, 2008
Maldito
El Diablo maldijo mi alma en el mismo momento de mi nacimiento. Siempre lo supe, siempre ignoré el motivo. No soy un instrumento de Dios, no sirvo a nadie, sólo rindo pleitesía a mis principios, basados en la justicia y la nobleza. Mi existencia, desde niño, siempre estuvo influenciada por la sombra oscura, intentando derrumbarme, aniquilar mi ánimo. En múltiples ocasiones así lo hizo, lo consiguió, pero sólo le sirvió de preludio para verme renacer de mis cenizas cual ave fénix, pero más fuerte, porque alguien que no tiene nada que perder sólo puede ganar, porque admito la derrota pero jamás el fracaso, porque justo al límite, cuando parece que no hay más salida que resignarse y asumir lo inevitable, entonces una chispa en lo más profundo de mi ser detona una rabia incontenible que lucha no para ganar, sólo lo hace porque se niega a rendirse, porque mi ansia de pelea es lo único que no pueden sacarme. Sólo cuando estás al borde del fin puedes renacer más fuerte.Escribo estas palabras cuando el agotamiento más extremo asola mi cuerpo y sobre todo mi mente. Llevo muchas horas despierto, y apenas dormí la última vez que lo hice, a eso hay que unir un cansancio arrastrado durante largo tiempo. Pero el decaimiento no puede hacer callar mi alma, y ésta habla a través de la palabra escrita; cuando quiero escuchar a mi alma dejo que mis dedos conformen palabras. En el momento de quizá lucha más fiera de toda mi vida, cuando apenas me tengo en pie, siento que jamás he sido tan fuerte, la sonrisa de satisfacción está perenne en mi boca. Cuando todo va peor que mal, me siento más orgulloso de mi mismo, que en toda mi desgraciada existencia que no se si puede ser calificada de vida, porque no sólo no aflojo, sino que ni siquiera concibo la rendición.Siempre que supero una prueba, otra mayor aparece, cuando pienso que una fue la peor, sólo es para darme cuenta de que otra mayor viene. En esta vida sufrí el abandono de Dios, la traición de los que creí ser los míos y demostraron con vergüenza ser unos miserables, una salud mermada por problemas que fui superando pero que han disminuido mi calidad de vida; los años han pasado, se los ha llevado la lucha. Ahora me persiguen los justos, aunque injustamente; era lo que faltaba ya, pero se que ganaré, siempre lo hago, sólo tengo que recordarlo. Pero si no le debo nada a Dios, el mal absoluto jamás me tendrá de su lado, si quiere que odie a Dios, pierde el tiempo, ya hace mucho que así es, pero jamás abrazaré al mal absoluto, y no sólo eso, además siempre lo combatiré. Porque mis principios al igual que mi fuerza de voluntad para la lucha, ya que en ella éstos residen, y por ellos mi voluntad pelea, nada ni nadie me los puede sacar.Aquí estoy, prácticamente acabado, casi nada que perder me queda, por eso sólo puedo ganar, aunque en realidad no me importa, ni siquiera morir, quizá ya esté muerto; sólo me importa no rendirme nunca, y ver como lo consigo llena mi alma de satisfacción. Sin fuerzas para nada, mi voluntad, mi furia animal me mueve. Desgraciadamente, al igual que una estrella que brilla en el firmamento con el doble de intensidad se consume, muere, en la mitad de tiempo, yo he brillado con demasiada intensidad, tanta que la sombra maligna no tiene cabida. Quizá sea eso lo que persigue, o lo único que sabe es capaz de conseguir, obligarme a brillar tanto que me consuma cuanto antes. Una estrella cuando más brilla es justo antes de morir. Yo se que todavía no me ha llegado ese momento, porque puedo brillar con mucha más fuerza, así que significa que aún no toca desaparecer.El Diablo maldijo mi alma, éste me obliga a brillar intensamente consumiéndome deprisa, pero jamás ganará y mucho menos me doblegará. Lucharé hasta el mismo momento de mi muerte, consumirme, matarme, no es vencerme. El negro es mi color, mi bandera, el color del amargo pasado que he sufrido y el incierto destino que me aguarda amenazante, pero también la prueba de mi valor y mi fuerza; lo visto con orgullo, desafiante.No puedo ni con el alma, estoy casi acabado, todo va fatal, pero jamás me he sentido tan orgulloso de mi mismo, y creo que nunca la sonrisa estuvo tanto tiempo seguido presente en mi boca. No le debo nada a Dios, tolo lo que tengo, quizá nada salvo mi furia y principios, lo conseguí por mi mismo. Pero el mal absoluto ya puede apartarse cuando me vea acercarme, porque le pasaré por encima. Y si esto fuera lo último que escriba en mi amarga existencia, que así sea.
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1 comentario:
guau "u're so fucking special", increible,no se por q me hiciste acordar ami...
una buena frase "no se trata de luchar, sino de hacer q las cosas sean mejores" y mejores para todos...
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